
Deseo escribir una página feliz...
Una página que merezca las promesas y grandes sorpresas del nuevo año...
Pero antes quisiera echarme un chapuzón, bucear tantito en el año que termina. Nombrarlo en sus generosidades y en sus noches negras, las horas más largas, las más rudas... hacer con esto una ceremonia de transición y lavarme... lavarnos para entonces recibir impecables al nuevo que ya comenzó.
2008 fue como una cuesta arriba, dura, cansada, que a veces nos llegó a quitar el aire, pero nos cargábamos de energía y a seguir... me golpeó... nos golpeó... golpeó duro a algunas de las personas que más amo. Hasta el último día del último mes, 2008 fue una avalancha.
El 24 : "Santa Clós... ésta vez te pido que no me traigas cosas, mejor llévate varias: todo el dolor y el miedo, por favor, que ya no pase nada malo"
Todo el mes de Octubre deseé que se acabara... que pasara rápido. Y los siguientes meses viví con las ganas de que llegara el nuevo año llena de esperanza, atravesar el umbral y recomenzar llenos de fuerza. Y al mirar atrás, veo los daños, los pesares pero también la dulzura de vivir, que siempre estuvo allí, jalándonos las orejas para seguir despiertos, el amor, mis hijos, mi familia, mis amigos, la lectura, mi trabajo, la suavidad que ofrece la tregua, el alivio de compartir...
...las preguntas fundamentales que nos llevan hacia nuestras elecciones fundamentales y nos sostienen en ellas...
No podemos olvidar que la vida puede dar un vuelco en un segundo...
Fue muy bonita esa última noche del año, donde cada quien puso en la mesa la intensidad mágica de sus buenos deseos para los otros, cuando alzamos las copas y brindamos por todos los presentes y los que estaban lejos... después más tarde, esa conversación donde fluía la pasión y la confianza y dejando que la madrugada llegara, cerrando los ojos en un beso y un abrazo fuerte... tan sólido y tan fuerte, de esos que una siente que el mundo está perfecto. Un año nuevo.
Y entonces llegó el tan deseado 2009...
Yo estaba esperando que algo suceda, llevaba días, meses... quizá un año. Con señales frente a mi que a veces me decían que eso que yo esperaba, no iba a suceder, y mi tripa, mi pobre tripa contrayéndose y causándome los estragos que llevaron a obligarme a la dieta especial. Con esa emoción - no necesariamente positiva - que se siente en la boca del estómago, sube hasta la garganta, remueve los pensamientos y nos altera la vida.
No me había dado cuenta de esto, de hecho no sabía que yo vivía la cotidianidad con esperanza, sin embargo sí sentía cierta atadura a varias situaciones que llevaba mucho tiempo esperando a que se resolvieran, pero evidentemente no podía hacer nada.
Hasta que decidí dejarme llevar, seguir proactiva, pero sin dejar que mi tripa despertara, tranquila... confía... lo que tenga que pasar, pasará aunque tú no hagas nada.
Y pasó... está pasando... y me hace muy feliz confirmar que, los rayos de luz aparecen cuando menos lo esperamos. Que siempre habrá más de 1 camino... y que, como por arte de magia puedes recibir la noticia de que finalmente eso que quieres que pase ya es un hecho.
Este año y los que vienen no quiero olvidar ni un segundo, que estoy invitada a vivir hondamente, mi única vida.
No quiero olvidar ni un segundo, que la pasión es el eje de esa única vida.
No quiero olvidar ni un segundo, que tengo un compromiso profundo con cada día, que puedo construir junto a otros, y a solas... aun en los momentos más desconcertantes y rudos, hay palabras y abrazos.
Esta vez y como siempre, solo quisiera pedir... ¡más vida!, para seguir disfrutando cada momento de mis días…